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CUENCA GLOBAL:
Hasta el momento la definición de recursos hídricos
de una cuenca sólo contemplaba la de sus ríos
y acuíferos, ampliada gracias a la mejora en la gestión
y la reutilización de agua. El Programa A.G.U.A.
incluye, también, la que se pueda obtener, por desalación,
en el litoral de esa cuenca.
En el siglo XXI los recursos en agua de una cuenca han de
considerar el ciclo hídrico completo, incluyendo en
él la fase marina. En los mares y océanos se
encuentra el 97% del agua disponible en el planeta. España
es un país de costa, donde el conjunto de las cuencas
mediterráneas tiene más de 1.500 Km de litoral.
El agua del futuro, la que puede asegurar un desarrollo
sostenible, está en el mar.
Este Gobierno, al igual que la Unión
Europea, está convencido de que es necesario apostar
por una mayor sostenibilidad en las pautas
de desarrollo de los distintos territorios. Esto supone, por
una parte, equilibrar el crecimiento económico
y el respeto al medio ambiente y, por otra, disminuir
la dependencia del exterior en cuanto a la obtención
de recursos, aumentando la autonomía mediante el autoabastecimiento
hídrico dentro de cada cuenca.
Los sistemas basados en la obtención
de recursos hídricos a partir del concepto convencional
de cuenca están a merced de la climatología
y de sus evidentes cambios. En el siglo XX en España,
como media, se han producido escasez de lluvias uno de cada
cuatro años, y sequías severas en distintas
partes del territorio una vez cada once años.
Según las estimaciones sobre los efectos
del cambio climático en España, para el año
2050, la temperatura media podría subir en 2,5 ºC,
las precipitaciones reducirse en un 10% y la humedad del suelo
en un 30%.
Las actuaciones incorporadas en el Programa A.G.U.A.,
que incluyen proyectos de obtención de recursos de
nuevas fuentes, aseguran la disponibilidad del agua prevista
con independencia de la situación climática.
Lanzarote, una isla con escasas aportaciones hídricas
naturales, es un territorio en el que no existen las sequías
ni sus efectos catastróficos, gracias a que obtienen
sus recursos de la desalación.
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