De pensar en el octágono a soñar con París —y luego Los Ángeles
Cuando Stephen Buchanan llegó a la Universidad de Iowa para su último año de elegibilidad en la lucha universitaria, tenía trazado un plan claro: conquistar un título NCAA y saltar de inmediato al mundo del MMA. Fanático del combate desde siempre, veía el MMA como su futuro natural. Sin embargo, una temporada bajo la dirección del legendario entrenador Tom Brands le devolvió la pasión por la lucha y le hizo replantear su trayectoria.
Cambio de rumbo en Iowa
La estancia en Iowa no solo le dio un título nacional —Buchanan se coronó campeón NCAA en 197 libras— sino que también encendió en él un nuevo objetivo: pelear en los Juegos Olímpicos de 2028. Tras el campeonato colegial, la organización Real American Freestyle (RAF) lo contactó y Buchanan aceptó competir en estilo libre. A partir de ahí su enfoque cambió: más combates, más freestyle y una preparación dirigida hacia los ciclos olímpicos.
Impacto inmediato en RAF
En su debut por RAF 5, Buchanan entregó una actuación contundente frente a Yoel Romero —olímpico y medallista de plata, además de retador múltiple al título de UFC—. Pese a que Romero, con 48 años, había regresado con fuerza al vencer a Pat Downey en otra presentación de RAF, no logró imponerse ante Buchanan, quien lo neutralizó y dejó claro que, por ahora, su prioridad es la lucha.
La ruta hacia Los Ángeles 2028
Con los Juegos Olímpicos de 2028 en Los Ángeles en el horizonte, Buchanan ha puesto su agenda en competir en 97 kg (213 libras) en freestyle. Eso implica enfrentar una muralla: Kyle Snyder, medallista olímpico (oro y plata), multicampeón mundial y dominador de esa categoría en los últimos ciclos.
- Snyder es, sin duda, uno de los nombres más importantes en la historia del wrestling estadounidense.
- Desde su derrota ante Jake Varner en las clasificatorias olímpicas de 2016 no ha sido superado por un compatriota; luego venció a Varner en los encuentros siguientes y aseguró su plaza olímpica.
- En 2016 se convirtió en el estadounidense más joven en ganar un oro olímpico en lucha.
Buchanan reconoce la magnitud del reto: respeta a Snyder como atleta y persona, pero entrena con la ambición de superarlo. «No me preparo solo para ser el mejor de Estados Unidos, quiero ser el mejor del mundo», afirma, consciente de que para llegar a Los Ángeles primero tendrá que ganarse un lugar en el equipo nacional.
¿Y el MMA?
A pesar de su compromiso con la lucha olímpica, Buchanan no descarta volver al MMA. Mantiene el interés por el octágono y admite que le atrae la idea de compaginar ambas carreras. Ya ha tenido sesiones de entrenamiento de striking y jiu-jitsu —recuerda con entusiasmo las primeras veces que lo practicó— y visualiza la posibilidad de ser uno de esos luchadores que combine apariciones en RAF con contratos en la UFC.
«Me encantaría entrar al octágono y quizás hacer ambas cosas», dice Buchanan, que no oculta la emoción por disputar una Olimpiada en casa: tener a la familia y los amigos al lado transforma el objetivo. «No solo quieres llegar a unos Juegos en tu país, quieres ganarlos. Esa memoria dura para siempre».
Un desafío por delante
El camino hasta el podio de Los Ángeles es largo y está plagado de rivales de talla mundial, pero Buchanan ha aceptado el reto. Por ahora, su plato está lleno de entrenamiento freestyle, torneos de ranking y la ambición de representar y ganar por Estados Unidos. El MMA, por ahora, queda marcado como una posibilidad futura —una puerta que no cierra— mientras persigue la gloria olímpica.








