Jorge Masvidal es una de las figuras más reconocibles en la historia moderna de la UFC, pero detrás del excampeón BMF hay muchas historias que van bastante más allá del legendario nocaut a Ben Askren, las batallas con Nate Díaz, Colby Covington o Kamaru Usman, o su pasado en los backyard fights. En una entrevista reciente, el peleador de Miami dejó varios detalles poco conocidos sobre su vida, sus hábitos, sus inicios y su mentalidad. Estas son 10 cosas que quizás no sabías del «Gamebred».
Jorge Masvidal en profundidad
- Durante gran parte de su vida durmió solo cuatro o cinco horas al día
Masvidal explica que, desde los 17 años, se acostumbró a dormir muy poco, normalmente entre cuatro y cinco horas diarias. Aunque aun así era capaz de entrenar dos o tres veces al día y rendir a gran nivel. Ahora, con más edad -nacido el 12 de noviembre de 1984, cuenta con 41 años- y pensando en el largo plazo, está tratando de corregir eso y mejorar la calidad de su descanso.
- Está obsesionado con mejorar su sueño y cuidar más su cuerpo
Hablando de hábitos que antes no cuidaba tanto, el propietario de la promotora Gamebred Fighting Championship cuenta que lleva unos seis meses trabajando seriamente no solo en dormir mejor, sino también en comer alimentos de más calidad y alejarse de la comida basura. Incluso usa dispositivos específicos para el descanso nocturno, con la idea de proteger tanto su cuerpo como su mente de cara al futuro. Un gran atleta que ha hablado mucho de esto es Cristiano Ronaldo.
- Teme más por su salud cognitiva a largo plazo que por cualquier otra cosa
Aunque dice que no vive con miedo, Masvidal sí reconoce que piensa mucho en el desgaste acumulado de tantos años de sparring, golpes, campamentos y por supuesto peleas (fueron un total de 52 durante su carrera en activo). Por eso utiliza protocolos como cámaras hiperbáricas y otras rutinas enfocadas a preservar su salud mental y cognitiva. Su meta, según cuenta, es que su cuerpo se ralentice con la edad, pero que su cabeza siga funcionando al máximo nivel dentro de diez años.
- De joven dudó entre ser peleador profesional o entrar en las fuerzas especiales
Dejando a un lado el tema de la salud mental y física, el estadounidense de raíces cubanas y peruanas explica que, cuando era adolescente, tras haber practicado lucha libre en la escuela secundaria, veía dos posibles caminos para su vida: dedicarse a las MMA o entrar en el ejército, concretamente en fuerzas especiales. Al final, fue su padre quien prácticamente le inclinó hacia la pelea, diciéndole que lo suyo no era recibir órdenes y que encajaba más con una vida de libertad y combate.
- Convenció a su madre para dejar los estudios y centrarse en entrenar
Con su padre apostando por una vida como peleador que lo llevaría a ser un ícono de la UFC, quedaba convencer a su madre. Otra confesión curiosa es que, antes de cumplir 16 años, convenció a su madre para dejar el instituto y sacar el GED (examen de equivalencia de la escuela secundaria (high school en Estados Unidos). Esto mientras se dedicaba por completo al entrenamiento. Según cuenta, sentía que la escuela no era su camino y que cada distracción le alejaba de su objetivo real. Desde entonces empezó a entrenar seis o siete horas al día, decidido a entrar en las artes marciales mixtas.
- Se fue a trabajar a Sarasota para ahorrar dinero y poder entrenar en Miami
Pero claro: comenzando, no podía vivir del deporte como sí lo hace hoy. Masvidal relata que en Miami no conseguía trabajo, así que se marchó una temporada a Sarasota (a unos 300 kilómetros aproximados de ditancia), donde sí empezó a encontrar oportunidades. Allí trabajó sobre todo en telemarketing, con turnos larguísimos, para reunir dinero con el que volver a su ciudad, comprarse un coche y pagar su formación como peleador. Fue una etapa dura, pero clave para poder perseguir su sueño.
- Sus primeras peleas fueron a puño limpio en patios traseros
Fue en 2003 cuando comenzó a pelear profesionalmente en Florida en Absolute FC. Antes, Jorge Masvidal se dio a conocer en los famosos backyard fights, y lo hizo de una forma tan caótica como su propio estilo. En la entrevista cuenta cómo recibió la llamada para pelear prácticamente de un momento a otro —mientras estaba en un McDonald’s— y tuvo apenas un par de horas para presentarse. Allí descubrió que el combate era a puño limpio (bare knuckle) y, para hacerlo aún más surrealista, su rival venía de pelear minutos antes contra otro oponente. Aun así, Masvidal aceptó sin dudarlo, entró al combate sin apenas preparación y terminó llevándose la victoria. Fue uno de los primeros pasos de una carrera que empezaría en los márgenes del deporte y acabaría en lo más alto de la UFC.
- Pagó parte de su formación limpiando colchonetas y espejos
Cuando entró en Freestyle Fighting Academy, uno de los gimnasios importantes de sus inicios, el dinero seguía siendo un problema. Masvidal explica que pagó al principio dos meses por adelantado y luego empezó a compensar de otra manera: limpiando colchonetas, espejos y ayudando en el gimnasio. Su presencia y su ética de trabajo terminaron haciendo que le dejaran entrenar todo lo que quisiera. Como parte de su historia, el gimnasio señala en su web: en 2006, FFA envía a otro peleador formado en su cantera a BodogFIGHT, Jorge «Gamebred» Masvidal.

- Kimbo Slice le sorprendió porque era mucho más humilde de lo que parecía
Masvidal recuerda con mucho respeto la figura de Kimbo Slice, una leyenda de las peleas callejeras que también tuvo carrera en la jaula. Lejos de la imagen intimidante que proyectaba fuera, cuenta que cuando lo conoció en el gimnasio se encontró con alguien humilde, dispuesto a escuchar, aprender y trabajar con todos. Según él, Kimbo tenía muchas lagunas técnicas, pero compensaba eso con mentalidad, disciplina y una enorme disposición para mejorar. Descontando la calle o el boxeo, Kimbo Slice tuvo un total de 8 peleas profesionales de MMA, dos de ellas en la UFC.
- Antes de volver a Miami con 16 años se arrodilló y le pidió a Dios que bendijera su carrera
Uno de los momentos más personales de toda la entrevista llega cuando Jorge Masvidal recueda que, con 16 años, tras mucho esfuerzo ahorrando dinero, su coche se averió justo antes de regresar a Miami. En ese momento, salió fuera, se puso de rodillas y rezó a Dios para pedirle ayuda y bendición para su carrera. Después volvió al coche, lo encendió y consiguió llegar a Miami, un episodio que él ve como un punto decisivo en su vida. Masvidal ha contado mil veces su historia dentro de la pelea, pero no siempre deja tantos detalles sobre su vida fuera del octágono.








