Más de doce años han pasado desde que Conor McGregor y Max Holloway compartieron el octágono por primera vez. El 17 de agosto de 2013, ambos protagonizaron el combate coestelar de UFC Fight Night 26 en Boston (Massachusetts, Estados Unidos). Aquella noche, el irlandés se impuso por decisión unánime en una pelea que, vista con perspectiva, enfrentó a dos futuras leyendas cuando todavía estaban dando sus primeros pasos en la compañía.
Desde entonces han cambiado muchas cosas. La UFC es una organización completamente distinta, han aparecido nuevos campeones, han desaparecido viejas leyendas y nombres como Ilia Topuria, Islam Makhachev o Álex Pereira ni siquiera formaban parte de las conversaciones de los aficionados. Así era la UFC cuando McGregor derrotó por primera vez a Holloway.

Conor McGregor todavía era una promesa
Resulta difícil creerlo viendo todo lo que consiguió después, pero Conor McGregor llegaba a aquella pelea con apenas una victoria dentro de la UFC. Había debutado unos meses antes con un espectacular nocaut sobre Marcus Brimage y empezaba a llamar la atención por su confianza, su precisión con la mano izquierda y unas declaraciones que muchos consideraban pura arrogancia. Todavía no era campeón, no había llenado estadios y ni siquiera había protagonizado los grandes combates que terminarían convirtiéndolo en la mayor estrella de la historia de las artes marciales mixtas.
Max Holloway era un joven de 21 años
En el otro lado del octágono estaba un Max Holloway completamente diferente al que conocemos hoy. El hawaiano tenía solo 21 años y aceptó la pelea con muy poco margen de preparación tras la lesión del rival original de McGregor. Aunque ya mostraba parte del talento que acabaría convirtiéndolo en campeón del peso pluma, todavía estaba muy lejos de alcanzar su mejor versión. Años después terminaría construyendo una de las carreras más impresionantes que ha visto la división.

José Aldo parecía intocable
Si había un rey absoluto en el peso pluma ese era José Aldo. El brasileño dominaba la división con autoridad y muchos lo consideraban uno de los mejores peleadores libra por libra del planeta. Pensar que alguien pudiera derrotarlo parecía una auténtica locura. Sin embargo, apenas dos años después, McGregor cambiaría para siempre la historia de la categoría al noquearlo en solo trece segundos en UFC 194, uno de los momentos más icónicos de la historia de la organización.
Jon Jones era el gran dominador de la UFC
Mientras McGregor comenzaba a hacerse un nombre, Jon Jones seguía siendo la gran referencia de la compañía. El estadounidense reinaba en el peso semipesado después de haber derrotado a prácticamente todos los grandes nombres de la división. Su talento parecía no tener límites y muchos ya lo situaban entre los mejores peleadores de todos los tiempos. En aquel momento, además, todavía no habían aparecido la mayoría de los problemas extradeportivos que marcarían parte de su carrera.
Georges St-Pierre seguía siendo campeón
Otra de las grandes figuras de la época era Georges St-Pierre. El canadiense todavía ostentaba el cinturón del peso wélter y se preparaba para defenderlo frente a Johny Hendricks en uno de los combates más polémicos de la historia reciente de la UFC. Nadie imaginaba entonces que aquella sería su última pelea durante casi cuatro años antes de regresar para conquistar también el título del peso medio.
Las mujeres apenas empezaban su historia en la UFC
En 2013 las divisiones femeninas todavía eran una auténtica novedad. Ronda Rousey acababa de convertirse en la primera campeona femenina de la organización y era la gran estrella del momento. La UFC aún no contaba con el amplio número de categorías femeninas que existen actualmente, por lo que cada combate protagonizado por mujeres seguía considerándose un acontecimiento especial.
Islam Makhachev todavía no había debutado
Hoy es uno de los campeones más dominantes de la UFC, pero en agosto de 2013 Islam Makhachev todavía competía fuera de la organización. Faltaba casi un año para que debutara en el octágono y muy pocos aficionados fuera de Rusia conocían su nombre. Más de una década después, el daguestaní se ha convertido en uno de los mejores libra por libra del mundo y en una de las grandes referencias del peso ligero.
Ilia Topuria aún no era profesional
Otro nombre imposible de imaginar en aquella época era el de Ilia Topuria. El hispanogeorgiano todavía no había debutado como profesional en las artes marciales mixtas y faltaban varios años para que comenzara su espectacular ascenso. Hoy, convertido en uno de los mayores referentes europeos de este deporte, llega como una de las principales figuras de la UFC y uno de los campeones más mediáticos de la compañía.

Álex Pereira seguía brillando en el kickboxing
Mientras McGregor iniciaba su camino hacia el estrellato, Alex Pereira seguía centrado exclusivamente en el kickboxing. El brasileño aún no había dado el salto a las artes marciales mixtas y nadie podía imaginar que terminaría conquistando títulos en dos divisiones distintas de la UFC en un tiempo récord. Su irrupción cambiaría por completo el panorama del peso medio y del semipesado años después.
La UFC también era otra organización
La propia compañía poco tenía que ver con la actual. El UFC Performance Institute todavía no existía, ESPN no era el socio televisivo de la organización en Estados Unidos y muchas carteleras preliminares seguían emitiéndose en Facebook o en Fox Sports. La International Fight Week apenas daba sus primeros pasos y la expansión internacional de la UFC todavía estaba lejos del nivel que alcanzaría durante la siguiente década.
Una revancha con mucho más en juego
Doce años después, McGregor y Holloway volverán a verse las caras siendo dos peleadores completamente distintos. Lo que en 2013 fue el enfrentamiento entre dos jóvenes con un enorme potencial se ha convertido en un combate cargado de historia, experiencia y mucho en juego para ambos. McGregor busca demostrar que todavía puede competir al máximo nivel, mientras que Holloway tiene ante sí la oportunidad de vengar una de las derrotas que marcaron el inicio de su carrera. Esa es precisamente la grandeza de esta revancha: no solo enfrenta a dos leyendas, sino también a dos épocas completamente diferentes de la UFC.









